“Jueves Santo con Jesús”

El Jueves Santo, llamado también la Última Cena o la Cena del Señor con los apóstoles, la Iglesia celebra, vive y conmemora, la Institución de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y el sacramento del amor, por medio del servicio, del lavado de los pies.

Es un día de fiesta, de gozo y dolor, porque Jesús celebra la Eucaristía, la institución del Orden Sacerdotal, pero también es la vísperas de su pasión, flagelación, condenación y entrega generosa por nosotros, por medio de la Cruz.

El Apostol san Pablo, nos habla de ésta gran fiesta, que desde el momento que Jesús lo ha instituido, la Iglesia jamás ha dejado de celebrarlo: “Yo he recibido del Señor lo que a mi vez les he transmitido. El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan y, después de dar gracias, lo partió diciendo: Esto es mi cuerpo, que es entregado por ustedes: hagan esto en memoria mía. De igual manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Todas las veces que la beban háganlo en memoria mía”. ( 1 Cor. 11,23-26 )

Es Jesús, el tesoro más maravilloso, que nos ha dejado su propio Cuerpo y su Sangre, el pan de vida eterna ( Jn 6 ), el manjar del cielo donde lo tenemos todos los días en el altar, cuando el sacerdote hace la santa Misa. Jesús Eucaristía nos asegura su amor y su presencia, en nuestras vidas, con su Cuerpo y su Sangre.

Dios jamás nos abandona, siempre nos acompaña, nos acompaña como comida de salvación. Hoy la Iglesia celebra el mandamiento del amor, del servicio, por medio del lavado de los pies de Jesús a sus apóstoles: "Entonces se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Echó agua en un recipiente y se puso a lavar los pies de los discípulos; y luego se los secaba con la toalla que se había atado... Cuando terminó de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Pues si yo, siendo el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo." ( Jn 13, 4- 15 )

Así como Jesús, es agradecido con su Padre, de igual manera, seamos agradecidos siempre con Papá Dios, por habernos dado a su Hijo, participando del misterio Redentor. Seamos agradecidos con Dios, con nuestra presencia en la Eucaristía, amando y sirviendo de corazón a nuestros hermanos, a ejemplo de Jesús, que lavo los pies de sus apóstoles. Seamos agradecidos con Dios, con nuestro amor, nuestro testimonio de vida en el hogar, con los amigos, en la universidad, y en donde nos encontremos.

 



Pbro. Giovanni Sabogal Osorio
Capellán
ULADECH Católica

“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”
(Jn 1; 14)

En esta Navidad, la Virgen María nos enseña a transformar una cueva oscura y precaria en una familia de ternura y alegría por el nacimiento del niño Jesús. Hagamos posible el nacimiento de un mundo nuevo signado por el amor y la esperanza.



Son los deseos de la familia de ULADECH Católica.
¡Feliz Navidad y un venturoso Año Nuevo!


Mons. Ángel Francisco Simón Piorno                                                                                                                                                                                                                                                                                 
               Gran Canciller    

Dr. Ing. Julio Domínguez Granda
               Rector

                                                                                                                                                                                                                                                                                                               

La Semana Santa comienza con el Domingo de Ramos, en el cual los cristianos católicos, nos reunimos muy temprano en un lugar a parte del templo, para conmemorar la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; según el Evangelio de San Juan 12,12-16: En aquel tiempo, la multitud que había acudido a la fiesta, al oír que Jesús llegaba a Jerusalén, salió a recibirlo con ramos de palma, gritando: —«¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el que es rey de Israel!». Jesús es proclamado Rey de Israel, pero antes de mostrar su poder de dominación quiso entrar montado en un burro, como estaba escrito: «No temas, ciudad de Sión, mira a tu rey que llega montado en un borrico».

Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, de naturaleza divina y humana, recibe una doble exaltación, la exaltación terrenal en el Domingo de Ramos, proclamado por conocidos y extraños como el Mesías, Rey de los Judíos; glorificación que muy pronto se terminó en la peor humillación de un ser humano, asesinado como el peor criminal, crucificado en la cruz; sin embargo, la humillación de Cristo, se revertió en el Sábado de Gloria, con su resurrección.

El destino de Jesús es parecido al nuestro. Llegamos o anhelamos llegar a la realización plena de nuestras posibilidades o legítimas aspiraciones, y cuando parece que hemos logrado nuestras metas y objetivos, pronto nos vemos ensombrecidos por la brevedad del tiempo o por la poca duración en la situación de satisfacción o realización personal. Eso le pasó a Jesús, el Domingo de Ramos, que entró a Jerusalén gloriosamente, con cantos, aplausos, júbilo y toda clase de honores. Jesús no rehusó a esta felicidad, o realización personal, reconocido como Rey. Pero su reinado no duró ni una semana, pronto sería sometido a un juicio inicuo. Acaso, ¿no nos es familiar esta situación? Pues, lo que estamos viviendo en estas dos últimas semanas en nuestro país, vemos, como de la noche a la mañana el poder y la gloria humana, que aun legítimamente se haya obtenido, pronto se pierde, por cualquier motivo, justo o injusto.

Jesús entra a Jerusalén montado en un burro, cabalgadura propia de un Rey de Paz, con este gesto Jesús no enseña que todo cargo que ocupamos en la sociedad y en la familia siempre es una carga, una responsabilidad, una oportunidad para servir, para poner a disposición nuestras potencialidades en servicio a los demás. El cargo o responsabilidad que se tiene, no es para vanagloriarse, ni mucho menos para sacar ventaja o provecho personal. Nuestros encargos o responsabilidades, públicos o privados, es para servir, para vivir dignamente, y para ayudar a los demás en su realización legítima de su ser personal, ético y social.

Que la Madre Virgen, María Santísima, nos ayude a vivir nuestro Domingo de Ramos, nuestras glorias humanas, o realizaciones personales, como una oportunidad de hacer el bien, de servir y de amar, especialmente a los que más necesitan de nuestra ayuda o comprensión. Feliz Semana Santa y Fiestas de Pascua.

 

Pbro. Dr. Segundo Artidoro Díaz Flores
Coordinador del Servicio Social Universitario
ULADECH Católica

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